marzo 27, 2017

¿Donde tengo yo el amarillo? ¿De qué color es mi tobillo izquierdo?

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Este es el sorprendente y maravilloso resultado del trabajo de M.M. jugando con los colores. Si nos permitimos cierta aleatoriedad, si nos permitimos la experimentación azarosa sobre el papel, podemos descubrir imágenes de nosotras mismas que desconocíamos por completo.

En el TAZ, con Zubietxe  http://artezubietxe.blogspot.com.es/2017/03/donde-tengo-yo-el-amarillo-de-que-color.html

marzo 27, 2017

El desembarco de las muñecas activistas

 

20170327_091023 (1)Los diseños de Celia siguen prestándose para más aventuras.

Esta vez hemos tomado uno de los modelos que usamos para el libro de anti-colorear “Salta la Raya” y hemos hecho con él un sello de goma. Esto nos permite hacer cuantas reproducciones nos apetezcan. Celia hace versiones y versiones, e incluso otras personas pueden jugar a intervenir el modelo de Celia hasta casi el infinito…

En el TAZ, con Zubietxe http://artezubietxe.blogspot.com.es/2017/03/el-desembarco-de-las-munecas-activistas.html

 

marzo 6, 2017

Algo más que drenar nuestro malestar

 

20170306_101358Hay quien se deshace de sus malos rollos o del estrés que acumula yendo al gimnasio, corriendo o dándole puñetazos a un saco de boxeo.  Quizá también el yoga ayude, el senderismo,  la meditación o ir a bailar sevillanas. Drenar el malestar no es poca cosa: encontrar la manera de hacerlo muchas veces marca la diferencia entre poder seguir adelante con nuestra vida o no poder hacerlo.

El juego simbólico, la creación de formas, ver como líneas y colores se convierten en imágenes significativas frente a nuestros ojos es -para algunas personas- algo más que un drenaje.

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Trabajamos sin otra ambición que acomodarnos en la sensación de bienestar necesaria y suficiente para apaciguar el mundo de las demandas exteriores, las preocupaciones y los juicios sobre nosotras mismas.

Trabajamos para extraer y para sacar a la luz del papel, las formas y los colores con los que poder dialogar hasta convertirlos en imágenes que quizá puedan hablarnos de nuestros orígenes.20170306_101516

Trabajamos en nuestros dibujos como un medio para encontrar un estar lo suficientemente apaciguado como para que aquello que nos presiona, nos incomoda y hasta nos duele, pueda ser drenado y más aún: convertido en símbolo de nuestro deseo.

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marzo 6, 2017

Respetar a la infancia y cultivar sus valores.

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Este sábado día 4 el TAZ (Taller de Arte de Zubietxe) participó en el Carnaval de Abusu
Nos fuimos allá con todos los botes de pintura y dos ampliaciones sacadas de nuestro “Salta la Raya”, un libro para NOCOLOREAR. Se trata de una colección de imágenes relacionadas con la cooperación, el ecofeminismo, la igualdad entre géneros… Un cuaderno que compusimos el año pasado a partir de imágenes realizadas por las personas que participan en el TAZ. Para esta ocasión elegimos una imagen de un hada con bigote y pelos en las piernas que reivindica su derecho a no depilarse con bastante chulería, y un jardín en el que la dominación toma la forma de cabeza parlante que es arrancada como una mala hierba y convertida en una fuente maravillosa (gracias a la magia de una mujer valiente que se acompaña de un dragón). Decimos que es un libro para no-colorear, para salirse de la raya, para saltar la raya de los tópicos y de las ideas comunes que cristalizan entre nuestros prejuicios y se nos clavan como puñales.

Como nos suele suceder, las niñas y niños que participaron en la actividad lo comprendieron todo estupendamente. Fuimos con algunas latas de colores, pero parte de la gracia del tema era que las niñas y los niños tenían que conseguir los colores que necesitaban, haciendo ellas mismas las mezclas. Es sorprendente comprobar lo que intuitivamente sabemos sobre los colores, desde pequeñitas. Después quizá se nos olvida a fuerza de querer aprenderlo, como tantas otras cosas.

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El rato pasaba muy divertido. Las niñas y niños participantes estaban entregados cada una a su manera. Había quien utilizaba los límites de los dibujos mientras le apetecía y le convenía y luego improvisaba por aquí y por allá; hubo quien no hizo ni caso a las líneas y transformaba aquello como le iba apeteciendo… Veíamos como una niña muy pequeña parecía fascinada por el solo y simple hecho de poner la pintura que estaba dentro del bote, fuera del bote.

Hubo quien inventó y añadió cosas que no estaban, y quien tapó otras que estaban. Cada cual a su gusto. Nuestro trabajo allí consistía en atender cuando necesitaban un color, limpiarles las manos si se pringaban hasta estar incomodas, procurar que los vasos de pintura no se volcaran y animarles a seguir y a disfrutar hicieran lo que hicieran.

La infancia nos enseña muchas cosas que demasiados adultos olvidan. La mayoría de los niños y de las niñas disfrutan jugando, disfrutan poniendo en juego su imaginación, dándole de comer, haciéndole caso. La imaginación y la felicidad van muy unidas y es una alianza inmejorable siempre que la imaginación trabaje a favor de la felicidad. No hablo de una felicidad filosófica, ni absoluta, ni de un estado de nirvana libre de cualquier sufrimiento. Hablo de una felicidad sencilla, relativa, agujereada por los accidentes de la Vida, pero capaz de consolarnos de ellos.

Una felicidad con el sello de nuestro nombre propio, resiliente, madura y generosa, con ganas de derramarse por todas partes, como el agua, como la luz. Observando a estas niñas y niños nos parecían estar perfectamente preparados para ser felices, es más: parecían estar entrenándose ya para ello, haciendo magia con los colores. Hubo en especial un niño que hizo magia de verdad, de la buena. Quería hacer un color fácil, creo que quería hacer verde. Le pregunté si sabía cómo se hacía y me dijo que no (era bastante pequeño). Juntos llegamos a la conclusión de que sería muy interesante observar qué ocurriría si a una buena cantidad de pintura amarilla le añadíamos un poco de azul. Al primer contacto entre los dos colores, sus ojos lanzaron el primer destello. ¡ Revuelve, revuelve fuerte para que se haga bien la magia ! -le dije. El niño revolvió y revolvió con fuerza, y cuando el color verde fue homogéneo dejó de revolver, sacó el pincel del bote y me enseñó el contenido. Sus ojos decían: ¡He hecho magia!. Estaba maravillado. ¡Has hecho magia! – y él asentía mirando su verde mientras se iba a pintar.

La mayoría de los adultos no solo olvida esta posición ante la vida, sino que la ve peligrosa cuando la observa en sus hijos e hijas. Como si lo maduro fascinarse por un coche potente o por un reloj caro… o cosas así. Esta confusión nos cuesta la cultura entera cada día. Cuando entendamos mayoritariamente que la imaginación no es un adorno propio de la infancia, sino una necesidad -como lo es la respiración- entonces tendremos una sociedad menos cruel, ocupada en valores más prometedores que los actuales. Cuando comprendamos mayoritariamente que somos de donde venimos, y que no vamos nunca a llegar más allá de nuestro origen, entonces tendremos una sociedad madura y acogedora, una sociedad para la que cultivar la infancia de sus hijas e hijos será una tarea verdaderamente importante.

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febrero 17, 2017

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Aquí seguimos, como el año pasado y el anterior, y el anterior, siguiendo el incesante empuje de nuestro deseo, nuestra pasión por elaborar imágenes frente a nuestros ojos. Imágenes que nos interrogan y a las que interrogamos. Imágenes que sentimos como cálidas acompañantes, aventureras de nuestra intimidad.

Cada quien a su estilo.Cada una a su gusto. En este momento tenemos dos grupos abiertos:  los miércoles a la mañana (de 10:30h a 13:00h), y el dibulab de los martes a la tarde (de 17:00h a 20:00h). Mientras cada persona trabaja en su proyecto personal, también preparamos otras cosas. Acabamos de participar en una  bienal de Arte Postal que convoca el Centro Cívico de Pozokoetxe.

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Estamos preparándonos para una pequeña exposición de nuestro trabajo. Esta exposición será también en el Centro Cívico de Pozokoetxe. El tema será: el MANDALA, una forma simbólica (un importante arquetipo)  sobre la que trabajamos una vez al mes y que tiene implicaciones muy interesantes. También preparamos algunos objetos para una convocatoria del Grupo de Arte de la ATe  sobre arte postal bajo un lema feminista que nos gusta mucho: “poner la vida en el centro”.

En este tiempo de frío y lluvia, cultivamos la cálida oscuridad de la que brotan nuestras ideas, nuestras imágenes. Estas imágenes que a veces nos hacen hablar, otras veces nos sumergen en el estupor, otras muchas veces nos dan pistas sobre quienes somos allí donde nada de nosotros sabemos.

 

febrero 16, 2017

¿El uso terapéutico del arte vs. Arte terapia ? Acompañar al alma.

22776099488_177e8d9925_o-1La palabra terapia viene del griego therapeia, que a su vez de therapeuein  que literalmente significa: atender, prestar un servicio, cuidar.   Decir “arte terapia” es decir: poner la creación artística al servicio de alguien que quiere o necesita ser cuidado, atendido. Lo que me gusta especialmente de esto es que sitúa a la creación artística en una actitud, en un lugar social, en una posición que -en mi opinión- es más coherente con la función del arte. El arte deja de ser algo decorativo (vaciado por la banalidad de una mirada idiota: solo interesada en sus asuntos particulares y privados), o crítico con la sociedad (lleno de discurso), y se sitúa al servicio de los cuidados, un término – cuidado – que forma parte de un origen significativo que transciende nuestra humanidad atravesando nuestra genealogía filogenética hasta la gigantesca laguna inconsciente en la que habitamos y que nos habita.

Al situarse en esta esfera, el arte queda cerca de palabras, ideas y ocupaciones afines a su propia naturaleza: crear, crecer, cultivar, sensibilidad, perspicacia perceptiva, intuición, pensamiento, interés y atencíon en lo que se hace, consciencia, conexión, intersubjetividad… representar aquello inabordable para las palabras y capital para el pensamiento y la convivencia: el universo simbólico, los lugares del alma. El arte se pone en la esfera de los cuidados, con sus prestaciones simbólicas e imaginarias. Los cuidados nos afectan a todos: todos necesitamos ser cuidados en algún momento de nuestra vida, todos cuidamos de algo o de alguien a lo largo de nuestra vida. También decimos: “hay que cuidarse”, aludiendo a que hemos de cuidar de nosotras mismas. Los cuidados van mucho más allá de una clínica ( del lat. klinikos: a la cabecera de la cama). Los cuidados sociales tienen que ver también con la educación, con la convivencia ciudadana, con nuestros mayores, con los valores que transmitimos, con la ecología social, con las relaciones con la naturaleza. Los cuidados sociales tienen que ver con el universo simbólico  que vamos diseñando, en el que nos movemos y a cuyos pactos más tópicos llamamos realidad.  Los cuidados tienen también que ver con ir ganando consciencia (y por tanto libertad) sobre todo aquello que permanece ligado al inconsciente, bien sea en su dimensión particular y biográfica,  social o arquetípica. Todo aquello relacionado con el alma.

Este lugar en el que la experiencia del arte se sitúa – que no tiene por qué nombrarse como espacio terapéutico porque ya lo es- este lugar de los cuidados,  entra en crítica discusión con los espacios de poder, porque antepone la dignidad de las personas a cualquier otro interés. El cuidado del alma: este su interés primero .  Esto  significa una relación sociopolítica distinta para el arte.

 

La asociación de las palabras arte y terapia da lugar a una gran fascinación y a los fantasmas más desagradables al mismo tiempo.  La vinculación, poner cerca los campos del arte y de la terapia resulta ser muy interesante y aclara una cuestión:  clarificamos que no se trata de la academia del arte lo que tratamos en este territorio de exploración. Lo que tenemos entre manos aquí son los procesos de  producción de nuestras propias imágenes (reconocerlas, inventarlas, estudiarlas, explorarlas,  desmentirlas…), en relación con otras imágenes: sociopolíticas, arquetípicas. Estas operaciones nos ayudan en las relaciones que mantenemos  con  nuestra complejidad (psíquica, espiritual, neurobiológica, social, política…).

 

 A menudo se describe la “arte terapia” como una forma de psicoterapia. Hay todo tipo de enfoques y de formas de referirse a ello. Desde luego: este no es el mío. Pienso que esta forma de hablar deriva de un abordaje que quiere vincularse a la ciencia, al discurso del control. No me parece mal, ni inadecuado que unas sesiones de crear imágenes y objetos , en las que se charla sobre estos procesos y significados pueda acabar pareciéndose a una sesión de psicoterapia (y si la persona responsable de esa reunión en ese momento sabe que eso está pasando y puede manejarlo, mejor que mejor), pero partir de la inversión de los términos siempre me ha parecido una equivocación.

 

Leyendo a C. G. Jung he conseguido integrar algunas ideas, entre ellas el no necesario conflicto entre arte y arte-terapia.   Para mí este conflicto siempre ha existido en la raíz de los planteamientos que proceden de la psicodinámica. Estos tienen un origen y una vocación científica y dogmática que en mi opinión chocan frontalmente con los procesos de creación artística. El propio proceso psicoanalítico se presenta -si es consecuente con algunas de  las ideas de Freud en relación al arte-  como un ejercicio en sentido contrario al de la creación artística. Se vulgariza y se presenta el psicoanálisis como  capaz de “desmontar”, desvelar, interpretar una creación artística. Esta presunta capacidad es solamente un fantasma, una fantasía, una ficción. Una ficción alimentada por la egolatría narcisista de muchos psiquiatras que se han dedicado a engordar esta misma falacia, llegando a trabajos ridículos e intoxicantes: diagnósticos sobre obras artísticas, patologización de creaciones y otros desmanes derivados de tomar una creación artística por un síntoma.

 

C.G. Jung invitaba a dibujar y a pintar a sus pacientes como forma de averiguación sobre sí mismos, para un autoanálisis compartido, como llave para la apertura del inconsciente, como acceso a los paisajes de su alma, para acceder a imágenes que pudieran orientar sobre posibles significados. Para Jung, estos significados eran de índole subjetiva indudablemente, pero estaban afectados y condicionados por otras imágenes más universales e incluso transculturales. Esas imágenes que él llamó arquetipos, imágenes arquetípicas de un inconsciente colectivo.

 

Así que: ¿Arte y/o arte-terapia?

Por un lado tenemos aquello que cada momento de la Historia y cada momento cultural señalan como arte. No es lo mismo lo que era considerado arte en el Renacimiento que lo que se considera arte en el siglo XXI. Tampoco es lo mismo lo que se llama arte en nuestra cultura llamada occidental, que lo que puede señalarse como arte en una aldea de Bolivia.

Por otro lado tenemos esta capacidad universal y transcultural para la producción simbólica. Un suceso que se estudia desde casi todos los ámbitos de las ciencias y de las humanidades: historia, filosofía, semiótica, psicología, antropología, sociología, neurociencias… Esta capacidad es la que nos hace humanos y esta es la capacidad de la que se derivan las culturas.  La capacidad para la creación artística es al ser humano lo que la capacidad para volar es para las aves, con una sola diferencia: hay aves que no vuelan, pero solo los seres humanos que están muy, muy enfermos no pueden crear nada.  Cuando Jung invitaba a sus pacientes a dibujar, no les empujaba hacia el arte en un sentido sociocultural sujeto a la tendencia del momento, sino  que invitándoles hacia el dibujo, el color, la fabricación y la exploración de imágenes propias, subjetivas…ideosincráticas, les proponía una práctica trascendente.

 

La asociación formal, en una realidad social pactada, entre arte y psicoterapia, se produjo en Inglaterra en los años 60. Allí nació lo que conocemos como “arte terapia”, el nombre de un epígrafe profesional que los ingleses asociaron a las profesiones de la salud. Para obtener este epígrafe profesional construyeron unos sistemas de contenidos académicos muy interesantes que estudian los lugares de encuentro entre lo Art y la Psi. La formación del arte terapeuta profesionalmente reconocida en Inglaterra (también existe un consorcio internacional de universidades que se dedica a la formación en este campo: ECArTE) es muy dura y necesaria sobre todo en el  caso de trabajar en entornos clínicos y/o con personas que padecen situaciones graves.

Pero el interés entre lo Art y lo Psí se remonta a muchísimo más tiempo atrás, me pregunto si no se remontará al principio de la humanidad.

febrero 16, 2017

El arte no es un “lenguaje”

El lenguaje del arte, el lenguaje de los sueños, el lenguaje de las flores… Solemos referirnos a todo aquello que nos interpela con fuerza como a un lenguaje.  Pero esta interpelación no es lingüística, y hemos de tener esto muy claro desde el principio.  El arte no es un lenguaje, de la misma manera que los sueños no son el lenguaje del inconsciente, ni la Naturaleza nos habla. ¿Entonces?

El arte no es un lenguaje.

Quizá la imagen sea una el resultado de una relación dialéctica entre la Forma y el lenguaje.

Aunque las palabras y las narraciones forman parte de la creación y de la interpretación de una obra de arte, esta no participa de características propias de la estructura lingüística. El arte, como el lenguaje, es un sistema simbólico pero no es un lenguaje.

El arte no cumple los requisitos fundamentales de los lenguajes: es intraducible, no son posibles la sinonimia ni la perífrasis. Dice Carlos Martinez Gorriarán; << ni el arte es lenguaje ni puede ser empleado para lo mismo que un lenguaje sin dejar de ser arte, sino que además hemos encontrado algunos mecanismos importantes del arte -de la significación estética que son, precisamente, no lingüisticos>>., <<En conclusión, el arte es significativo precisamente porque opera de un modo muy distinto a los lenguajes: la significación estética continúa, allá donde los lenguajes y la lógica, chocando con el sinsentido, nada tienen que decir. El lenguaje es una materia prima del arte, como demuestran la poética y la literatura, pero el arte no es un lenguaje>>…<< mientras el lenguaje, para serlo, está sometido a reglas formales con límites de transgresión muy precisos que deben respetarse para hacer posible la comunicación, el arte es en cambio una constante transgresión de reglas convencionales >>


El problema de la lingüisticidad del arte es abordado por Umberto Eco desde la semiótica. Según este autor, los nexos que anudan los componentes de las estructuras lingüísticas en los “textos” estéticos, son tan complejos que se crean hipercodificaciones a distintos niveles. Eco habla de hipercodificación estética de la expresión, hipercodificación estética del contenido… También señala excesos de expresión, excesos de contenido. Una parte muy interesante de su reflexión es aquella en la que se apunta al texto estético y el valor de este como productor de saber. << Así, puesto que el propio texto establece un HIPERSISTEMA de homologías estructurales, como si en  cualquier nivel actuase un mismo modo estructural, el texto adquiere la condición de una SUPER-FUNCIÓN SEMIÓTICA que pone en correlación correlaciones. Naturalmente, esto se lo permite al máximo su caracter autorreflexivo, dado que ese reajuste estructural constituye uno o quizás el mas importante de los contenidos que el texto transmite>>

En lo relativo a la creación plástica de imágenes, se observa muy claramente  a partir del surrealismo, cuando nos encontramos con que las creaciones artísticas  no atienden ya a las convenciones estructurantes en cuando a formalidad y narratividad existentes hasta entonces. El aspecto puramente formal y el aspecto concerniente a los contenido narrativos, se ven alterados por la libertad subjetiva de la/el autora que ya no utiliza el proceso artístico como un proceso técnico para conseguir un fín en forma de objeto, sino que se sirve del proceso de creación como experiencia creacora, es decir: el arte se reconoce como forma de adquisición de saber para el sujeto y es reivindicado como tal. Quizá esta reivindicación ya viniera haciéndose desde el Romanticismo (recordemos la conversación entre el señor Rochester y Jane Eyre sobre los dibujos de esta última: monstruos, tormentas… sacados de su imaginación) Esta reivindicación se asocia aquello de lo que es continuación: se asocia a la biografía romántica de la búsqueda de libertad del yo individual, por un lado; y a la reivindicación de la libertad individual puesta en juego en lo social por las ideas de la ilustración, por el otro.

A la luz de estos cambio en el arte, las ópticas utilizadas para su abordaje dejan de ser suficientes para su exploración y dejan de ser eficaces para su explicación. El dicho: “una imagen vale más que mil palabras” es la inversión de “una imagen vale al menos mil palabras” y de ” una palabra vale al menos mil imágenes”. Ninguna de las tres frases hace posible una explicación de la obra de arte.

La complejidad del texto estético compuesta por muchos niveles y conexiones laberínticas, demuestra que su estudio no puede reducirse a una actividd que trate de decodificar un universo simbólico ni a desencriptar un mensaje inscrito en las formas. Es necesario entender que aquello que el arte aporta e precisamente, en su aspecto de creación, entendiendo esta creación como apertura semántica asociada a la adquisición de una saber sobre aquello que permanece imperceptible e ignorado. Desde la semiótica, Umberto Eco lo expone así; << …en una estructura compuesta por muchos niveles y por conexiones laberínticas, las denotaciones se transforman en connotaciones y ningún elemento acaba en su interpretante inmediato, sino que inicia una “fuga semiótica” (y la fuerza organizadora del texto debe introducir después “barras de grafito” para disciplinar la reacción en cadena -de otro modo incontrolable- que se produce en el “reactor nuclear semiótico”). La tendencia abductiva brota desde dentro de esa fuga semiótica, pero precisamente para encontrar el idiolecto que la disciplina.

En ese proceso, el texto estético, no solo provoca intuiciones, sino que proporciona un incremento de conocimeitno conceptual. Al impulsar a considerar de nuevo los códigos y sus posibilidades, impone una reconsideración del entero lenguaje en que se basa. mantiene a la semiosis “entrenada”. Al hacerlo, dsafía a la organización del contenido existente.(…)>>

Esta característica emparente la creación artística con otro tipo de creaciones y procesos creativos. Una apertura semántica tal y como Eco la plantea, por ejemplo, pasa por descubrir al autor en un lugar paradójico que le capacita para construir una obra abierta. El lugar de la creación artística es el lugar irrepresentable del sí y del no simultáneos: aquello que es esto y su contrario y su multiplicidad, al mismo tiempo. El siguiente párrafo de Xavier Rubert de Ventos expone con sencillez esta idea:

<<Al querer mostrar la otra cara de las cosas, al pretender describirlas o mostrarlas de una nueva forma, la creación artística violenta siempre las convenciones expresivas en que se precipitó y solidificó la manera tradicional de verlas y de entenderlas; unas convenciones que sólo se han hecho fácil e inmediatamente comprensibles a fuerza de perder riqueza y sugestión: que se han vuelto opacas e insignificantes en la misma manera que conocidas y comprensibles. El arte lucha, pues, contra esta banalidad de las convenciones expresivas, de las fórmulas o frases hechas y su eficacia social no puede entenderse independientemente de su peculiar relación con este código convencional. Más aún, el artista es precisamente quien mantiene y renueva estos códigos- auditivos, visuales, verbales- desde los cuales después, sentimos, vemos o hablamos a los demás. Su producto, su obra, no puede entenderse pues sólo como forma (teoría “formalista”), ni solo como referencia (teoría del arte “realista”), sino como un artificio formal que posibilita una nueva transparencia del significado a través del significante: a través del sistema de significantes o “lenguaje” que todos utilizamos y que luego de esa ola, ya no será el mismo.>>

Frases como la de Picasso: << yo no busco, yo encuentro>>  ilustran un quehacer en el que la búsqueda no es formal, pero lo que se encuentra sí lo es.  El artista busca texto para aquello para lo que cree no tenerlo, busca lenguaje para la forma que agita, y encuentra imágenes. Producimos imágenes.

Y sobre esto podemos hablar y escribir mucho, mucho, mucho mas. El tema queda abierto.

Bibliografía

– El arte no es un lenguaje:Naturaleza y efectos de una metáfora reductora. Carlos Martinez Gorriarán en “ARTE Y ESTÉTICA, METAFORAS DE LA IDENTIDAD, Seminario interdisciplinar de investigaciones estéticas. Cuadernos nº22. Octubre-noviembre 1991

Dispositivos de discontinuidad. Transfiguraciones y formaciones de marcos y pedestales en el arte contemporáneo. Tesis doctoral. Juan Luis Moraza. BBAA. UPV-EHU

Tratado de semiótica general Humberto Eco. Editorial Lumen 1985

(Este texto es un fragmento de otro más extenso en el que se han perdido algunas notas a pié de página y algunas referencias bibliográficas. Por esto, de momento  no puedo señalar con precisión la procedencia de las citas)

febrero 16, 2017

Las cualidades terapéutica del arte vs. psicoterapia a través del arte

Adrian Hill fue presidente de la primera asociación de arte-terapeutas que se fundó en Inglaterra en 1964, a pesar de que estaba en desacuerdo con su creciente orientación psicoanalítica.

Edward Adamson (que se unió al trabajo de Hill en 1946) era artista vocacional. Se hizo podologo para complacer a su familia pero únicamente ejerció como tal durante la Segunda Guerra Mundial – fue objetor de conciencia- en la Royal Army Medical Corps, donde también se interesó en cómo ayudar a los pacientes de larga estancia a pasar el tiempo de sus convalecencias.

Adrian Hill era artista vocacional. Tuvo trabajos variados (fue presentador de un programa para niños de la BBC) siempre relacionados con la creación artística. Combatió en la Primera Guerra Mundial como artillero, y en 1917 el Museo Imperial de la Guerra británico, le encargó que ilustrara con sus dibujos lo sucedido en el Frente Occidental. Hill hizo 180 dibujos en los que recogía la devastación del frente, las trincheras.

Susan Hogan ha escrito un libro muy interesante titulado Healing Arts. The History of Art Therapy (2001 Jesica Kingsley Publishers, London) en el que Adrian Hill aparece en el capítulo sexto. Es decir: parece que las cualidades terapéuticas de la creación artística pueden ser rastreadas con mucha anterioridad a 1942 fecha en en la que Adrian Hill acuñó el término arte terapia. Por otra parte, estas cualidades no forman parte de la historia de esto llamado arte terapia, sino que argumentan los fundamentos de un campo de investigación y trabajo al que se puso nombre en 1942, pero que existe desde los albores de la humanidad.


Ni Adrian Hill, ni Edward Adamson eran psicoterapeutas, ni psicólogos, ni psicoanalistas, pero ambos tenían muchas cosas en común: los dos eran artistas (es decir: dedicaban la mayor parte de su tiempo a la creación artística), los dos estaban muy familiarizados con el sufrimiento humano, los dos observaron cómo muchas personas pacientes de males diversos, encontraban en la actividad artística un medio de aliviar su sufrimiento e incluso de acelerar su recuperación.

Hace un par de días, poniendo en orden mi biblioteca, encontré un libro que había olvidado que tenía: Art as Healing, de Edward Adamson.. Este libro fue publicado en 1990. El prólogo está escrito por Anthony Stevens y se cierra con dos artículos finales escritos por John Timlin. No existe ninguna mención a ninguna psicoterapia a través del arte, y las  veces que se menciona el término arte-terapia este aparece en los escritos de Stevens y Timblin, Adamson no utiliza esta expresión ni una sola vez. Sin embargo dice cosas como:

“Este particular enfoque demanda una considerable cantidad de paciencia. Algunas veces es a menudo semanas, meses e incluso años lo que estamos obligados a esperar para presenciar el nacimiento (la manifestación) de la creatividad en algunas personas. Todo lo que puedo hacer es tratar de crear una atmósfera permisiva y tener suficiente papel y pintura a mano. Si esa persona está preparada para venir a pasar un tiempo conmigo, entonces yo tengo que estar preparado para sumarme a la vigilia”.

Un poco antes cuenta cómo estos procesos no pueden acelerarse, como se ve obligado a cooperar con el ritmo particular de cada persona que frecuenta su estudio, su taller, respetando y mimando ese tiempo para no malograr el abordaje creativo. “El arte da una forma palpable a la imaginación” dice Adamson: “El arte nos obliga a comunicarnos con nuestra profundidad más íntima, y haciendo esto nos  emplearnos en la tarea de dialogar con nuestras fuerzas creativas destructivas y nuestras fuerzas creativas…”. Adamson escribe- con un enorme cariño- sobre las creaciones de las personas con las que ha trabajado (el libro está lleno de imágenes), relacionándolas de vez en cuando con aspectos culturales o simbólicos. Su punto de vista es claramente artístico, imaginal, simbólico… Habla de sufrimiento pero ni una de sus frases sugiere una idea patologizante. Valora las producciones de las personas a las que atiende como preciosos portadores de una magia a penas comprensible y sabe reconocer las obras de quienes -de tanto trabajar- se han convertido en artistas brillantes.

Este es el trabajo que me interesa y esta creo que es  la mejor dirección para este trabajo, la mejor manera de abrir el estudio de la artista al sufrimiento humano.

junio 7, 2016

Nuestro D I B U L A B en Kaleartean 2016

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La cosa empezó así. Con una intervención brutal sobre las paredes. Abordamos los muros sin pensar demasiado, dejándonos llevar por la curiosidad sobre los sparys, dejando que las paredes nos hablaran de alguna manera, estableciendo vínculos cuerpo a cuerpo: nuestro cuerpo sobre el muro, el muro frente a frente.

El local fue amable con nosotras desde el primer momento: 12 personas trabajando al mismo tiempo, sin estorbarse. Hubo personas más decididas, ritmos más rápidos y ritmos lentos. Nos movíamos por el local como en una coreografía improvisada. Fluyendo espontáneamente, como fluían nuestras voluntades hacia las paredes: guiadas por un deseo intenso, transportadas por oleadas que quizá llegaran hasta nosotras desde el tiempo de las cavernas, desde los tiempos cuando las pinturas murales unían a los grupos sociales y representaban  simultáneamente y precisamente en ese hacer, su cohesión por encima de cuestiones de pura supervivencia. Este es un grado de performatividad: la espontaneidad de cada una desemboca en un algo inconsciente que se comparte. Un algo que nos hacía fluir, como bailando por el espacio. Un algo, cuya lectura final común no tiene por qué poder “leerse” como una narración o como un texto, o como un proyecto que ha evolucionado hasta finalizar. Un algo que va haciéndose visible a medida que el trabajo avanza, una visibilidad nada retiniana, algo que se va haciendo perceptible y que se recoge con todo el cuerpo.

El los inicios aparece una gran sopa de caos. Ibamos a por ello. Además de arañar los muros, relacionarnos con esa materia prima transformándola en  un sustrato de colores y marcas  sobre las que trabajar, nuestros cuerpos, almas, espíritus… se alinean con su propia impredictibilidad. Hay personas para quienes esta experiencia es casi intolerable, otras bucean felices en las aguas desconocidas de sus desórdenes, en los que no saben, en lo que escapa a su control. Hay de todo: frases, garabatos, marcas, nombres…

Nos sorprendemos unas a otras, solapamos trazos sobre palabras, letras sobre trazos. ¿Qué estoy haciendo? No lo sé, pero estoy disfrutando mucho de esta aventura. Estamos tranquilas porque sabemos que esto es el primer asalto a la pared. Nuestros rastros quedarán allí y más adelante podremos tapar, aislar, encubrir… Creamos un gran campo de secreto común, una capa profunda y sustancial sobre la que seguir. Un sustrato fundamental, la raíz de lo que siga.

Trabajamos en un ambiente festivo y concentrado al mismo tiempo. No hubo espacios restringidos: todo se  solapaba con una amable fluidez. Nos movíamos con libertad sintiendo que cada aportación colaboraba en la apropiación de un espacio que empezaba a ser nuestro. Marcas, aciertos, errores, borrones, hallazgos, pedazos de papel pintado que se desprendía a veces y que otras veces nos servía como sugerencia o guía. Hubo instantes de abandono a no pensar en nada y otros momentos conscientemente intencionales. Hubo instantes en los que nos paralizaba el caos y otros en los que ese mismo caos nos animaba a seguir.

La siguiente fase fue distinta. Mas sosegada y quizá algo más consciente en lo que se refiere a la formalización de nuestro empuje anterior. Fuimos subiendo a las paredes las impresiones digitales de dibujos que habíamos ido haciendo en nuestros encuentros de los miércoles. Ampliaciones que convertían  dibujos originalmente de tamaño pequeño, el tamaño de la intimidad, en imágenes mayores que nuestros propios cuerpos. Esta alteración del tamaño transformaba una vez más el espacio, revelándolo como un pequeño universo propio, haciendo evidente que es  la imaginación la que nos contiene. Una imaginación de cuya dimensión extraordinaria solo tenemos pequeñas pistas, mientras una enormidad inconsciente nos vive y nos mueve.

Después, poco a poco, fuimos barajando estos aspectos inconscientes con aspectos más formales. Trabajamos en dotar al espacio de una coherencia suficiente como para que se hiciera uno. Sosegamos el caos, tapamos, pegamos, destapamos… En este momento del trabajo, el lenguaje se va haciendo presente cada vez más. Aparecen narraciones posibles, relaciones entre los distintos aspectos y entre las distintas figuraciones. Aparece una sensación de sentido y de orden.

Durante esta fase solucionamos los asuntos con claves más cercanas a lo que sabemos de la creación artística: usamos colores y formas para unir visualmente el conjunto. Recuperamos fragmentos que quedaron sepultados en el sustrato primigenio para conectar este con la actualidad de la pieza. Insertamos textos más construidos o más conscientes, remarcamos palabras que nos interesaba destacar…

No ha habido un final, solo la interrupción del trabajo en el momento en el que este podía haber seguido progresando inacabablemente. Nos retiramos en el plazo previsto habiendo dejado planteada y viva nuestra propuesta. Esa era nuestra intención: llegar a esta -a nuestra intención, a nuestra propuesta- en el resultado de estos días de trabajo.

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mayo 24, 2016

Nuestro D I B U L A B en KALEARTEAN 2016

 

 

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Hace unos días nos presentamos a la  convocatoria  KALEARTEAN  un encuentro de intervenciones artísticas en locales comerciales sin actividad, en Basauri (Vizcaya), para la reactivación sociocultural y económica de la zona. Nuestra propuesta ha sido premiada- entre otras 9-  y enseguida nos pondremos a trabajar. Las intervenciones serán efímeras, solo podrán visitarse durante los días 3, 4 y 5 de junio.

Como guía/inspiración para nuestro trabajo, usaremos la obra de Anna Sigmond Gudmonsdottir. Estas son imágenes de algunas de sus obras:

        

Para esto, trabajaremos directamente sobre el muro, en varios niveles. Iremos tapando y dejando al descubierto fragmentos sucesivamente en diferentes estratos, rescatando como elemento la propia configuración original de las paredes y jugando con las imágenes que producimos en el taller. Estas imágenes serán ampliadas y superpuestas en los muros, a modo de collage, o como dibujo directo.

(Algunas imágenes con las que trabajaremos)

Trabajaremos al dictado del espacio, según su sugerencia, concentrándonos en el aspecto performativo del dibujo.

En cuanto nos pongamos manos a la obra, iremos relatando aquí el curso de nuestro actividad.